Hoteles
Habitaciones, pasillos y recepción. Cada planta puede llevar una zona de la isla, y el huésped acaba recorriendo el hotel como quien mira un mapa.
Un lienzo de esa playa que tienes a veinte minutos, con una plaquita al lado que dice dónde está y un código que la abre en el móvil. Decora igual y, además, responde.
Alguien se para delante del lienzo, apunta con la cámara a la plaquita y se abre la ficha del sitio. Eso es todo el sistema.
Imprimimos lienzos de gran formato con fotografías del destino —las nuestras o las tuyas— y al lado de cada uno va una plaquita discreta: el nombre del sitio, una línea y un código. Quien lo escanea entra en una ficha con el mapa, las fotos, cómo llegar y qué tener en cuenta. Es decoración que no se limita a estar colgada.
Habitaciones, pasillos y recepción. Cada planta puede llevar una zona de la isla, y el huésped acaba recorriendo el hotel como quien mira un mapa.
Sala y terraza. El lienzo enseña de dónde viene el pescado, el queso o el vino, y el código abre la ficha del productor. Se vende solo mientras la gente espera.
Recepción, salas de reunión y escaparate. La pared cuenta el territorio en el que trabajas, y el código lleva a donde tú decidas.
Vamos, vemos las paredes y medimos. Proponemos qué foto va en cada una y qué cuenta su ficha. Imprimimos, montamos y entregamos listo para colgar, o lo colgamos nosotros.
Cambian las paredes, las medidas y lo que cuenta cada ficha; no cambia la forma de trabajar. Los tres incluyen la visita, las fichas con su dominio y cinco años de alojamiento.
Los precios no están publicados. Te los enseñamos con la clave que te enviamos por correo.
Pulsa el código de la plaquita y mira lo que se abre en el móvil: la ficha de la playa, la del productor del restaurante, la ruta de la sierra. Sin instalar nada.
Cuéntanos qué local tienes y cuántas paredes quieres vestir. Te devolvemos una propuesta con las fotos, las medidas y el presupuesto.